CONSTRUYENDO UNA NUEVA NORMALIDAD

por Rodrigo J. Altmann

Ante la rápida propagación que ha tenido el COVID-19 y el impacto de este en la economía mundial, es difícil no pensar que todo es un mal sueño y que pronto despertaremos, sin embargo, la realidad es otra, es hora de enfrentarnos a la nueva normalidad.

En medio de la situación sanitaria que vivimos, me llena de orgullo saber que las autoridades costarricenses han actuado de la mejor forma y debemos comprometernos a no bajar la guardia.

El desafío para las autoridades será lograr una recuperación económica tan exitosa como lo ha sido la atención sanitaria, ya que deberán trabajar arduamente en proyectos que faciliten estimular un buen clima de negocios, que genere interés para la inversión extranjera, pese a la gran debilidad fiscal del país.

Observamos como la forma de hacer negocios está cambiando. Notamos que la demanda constructiva en el sector inmobiliario y el sector comercial está variando y la oferta deberá adaptarse a las necesidades del mercado.

Respecto a la construcción de edificios de oficinas; prevemos que sufrirá un reacomodo, debido a que la modalidad del teletrabajo ha cobrado especial relevancia durante esta emergencia y el retorno a estos espacios requerirá de cambios significativos para cumplir con el aforo indicado por la autoridades de salud.

Desde nuestra visión, consideramos que los proyectos residenciales también podrían verse afectados debido una demanda de menor densidad habitacional y que posiblemente derive en el desarrollo de estos en zonas menos congestionadas.

Por otro lado, esperamos que el panorama en el sector industrial sea muy positivo, ya que empresas dedicadas a la producción de insumos médicos y sanitarios han de adecuar instalaciones existentes con el fin de cumplir medidas para la limitación de aforo y así mismo continuar satisfaciendo las necesidades de sus mercados. También, prevemos que se generarán oportunidades para la construcción de bodegas para el almacenamiento de productos que permitan al país auto abastecerse para sus necesidades primarias de alimentación y salud, entre otros.

Por último, somos consientes que hoy el desafío más grande que enfrentamos es que todos actuemos con la máxima responsabilidad para juntos salir adelante.

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